Volumen 10 Número 3

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Revista Pedagógica Maestro y Sociedad,  vol.10. no. 3  julio- sep./2013                                                                                                                                                                                  ISSN 1815-4867

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Título: El bibliotecario, promotor de cultura y comunicador ético competente.

Autora: MSc. Xiomara Díaz  Álvarez.  Profesora Asistente del CDIP.
Centro de procedencia: Dirección de Información Científico Pedagógica Universidad de Ciencias pedagógicas “Frank País García”.
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Recibido mayo 2012 -  Aprobado junio 2013

Resumen 
A través del tiempo, el bibliotecario ha sido considerado como aquella persona que posee un rico caudal de información adecuado a un nivel de actualización, cuyo papel ha ido adquiriendo mayor connotación; y es así que se declara como característica inherente a él la de formador de cultura y de valores ciudadanos además de ser un eminente comunicador. En el trabajo se analiza la labor del trabajador de la información desde el punto de vista ético, social y comunicativo. Destaca la labor del gestor de información en las investigaciones y el papel del bibliotecario escolar de este siglo.

Palabras claves: bibliotecario, información, comunicador, trabajador de la información

Title:  The librarian, culture promoter and competent aethetical comunicator.

Author: MSc. Assitantant Professor Xiomara Díaz Álvarez
Place of Work: Scientific Pedagogical Direction of information. University of Pedagogical Sciences ¨Frank País Garcia¨.

Abstract
Trough out  time, the librarian has been considered as that person that possess  a rich amount of information adequate to a level of update ness , who role has been acquiring greater connotation, and it is in this way that  it is declared as inherent to him/her a trainer of culture and citizen values and of being an  eminent communicator. In this piece of work it is analyzed the work of the work of information since the communicative, social and aesthetical view. It is high lighted in the work since the management of information of research and the role of the school librarian in this century.

Key words: librarian, information, communicator, management of information

Introducción.
A través del tiempo, el bibliotecario ha sido considerado como aquella persona que posee un rico caudal de información adecuado a un nivel de actualización, cuyo papel ha ido adquiriendo mayor connotación; y es así que se declara como característica inherente a él la de formador de cultura y de valores ciudadanos y un eminente comunicador.
Actualmente, Cuba cuenta con más de 413 bibliotecas públicas, 700 bibliotecas escolares y cientos de especializadas, en distintas ramas del saber, conectadas con los recursos globales de información, ideas y obras de creación que se localizan a través de Internet y otras redes internas portadoras de información para la educación, la ciencia y la cultura. El profesional que trabaja en ellas es el mediador y gestor dentro del marco de toda la actividad en su relación directa con los usuarios de información.
La ASCUBI y la SOCIT (Asociación de bibliotecarios cubanos y la Sociedad de la Información Científico – Técnica, respectivamente)  agrupan a los profesionales de la información (bibliotecarios, técnicos, especialistas, documentalistas, archivistas, gestores y científicos de la información). Estas organizaciones trabajan para la formación y desarrollo de colecciones, teniendo en cuenta los principios ideológicos y moral socialista que rigen los postulados de la Revolución Cubana desde 1959. Todos estos profesionales luchan por mejorar su desempeño en el logro de los servicios de excelencia y cierran filas en contra de las mal llamadas” bibliotecas independientes” desde 1999 y están conformadas por grupúsculos reaccionarios que tergiversan la información para desprestigiar los logros de la Revolución Cubana y pretenden divulgar literaturas agresivas en contra del desarrollo político y cultural del proceso.
La SOCIT y la ASCUBI son las responsables de dirigir y regular todo el trabajo de gestión de la información y del conocimiento con la implementación de políticas; y su accionar, transcurre  a lo largo de toda la Isla con la realización de diferentes actividades que compulsan la investigación y el intercambio de experiencias. El desarrollo de estas acciones incrementa la cantidad de medios y recursos disponibles para facilitar, el acceso y uso efectivo de la información a los diferentes usuarios: estudiantes, profesores, científicos, directivos, especialistas, entre otros de diferentes sectores como la cultura, la educación, la salud, la ciencia y la técnica. Teniendo en cuenta la ética revolucionaria y la siembra de valores en las nuevas generaciones, tarea medular de la obra revolucionaria, los valores. “(..) son determinaciones espirituales que designan la significación positiva de las cosas, hechos, fenómenos, relaciones y sujetos, para un individuo, un grupo o clase social o la sociedad en su conjunto” ‘’((Caballero Valdés, 1998 :4). Dentro de estos se consideran la dignidad, el patriotismo, el humanismo, la solidaridad, la responsabilidad, la laboriosidad, la honradez, la honestidad y justicia el colectivismo entre otros.

Desarrollo.
La ética, es una teoría relacionada con el comportamiento moral del hombre, como ser social. La misión del bibliotecario es sociológica y pedagoga, especialmente el profesional del siglo XXI que debe reflejar en su trabajo una ética integradora.  
Como educadores deben conocer el momento histórico que viven y ser críticos ante las trasformaciones para poder ejercer influencias positivas sobre los usuarios de la información.
 El desarrollo tecnológico impone nuevos retos en la actividad científico – informativa y provoca cambios de mentalidad  y  modificaciones de conducta, por lo que la postura del bibliotecario, en su papel de transmisor de la información, es redimensionar los servicios que brinda acorde a la realidad en que se vive dentro de un contexto globalizado, especialmente en la incidencia de la formación de valores para una comunicación eficiente y acertada.
Educar en valores a los usuarios es transformar, aprender, inventar, crear, enseñar, adiestrar, pero, además es convivir con lealtad, libertad, amistad, solidaridad, responsabilidad y respeto hacia todos para poder brindar un producto acabado.
  La formación del bibliotecario “debe estar orientada hacia una  integridad que abarque como centro de estudio, desde una pequeña biblioteca pública rural hasta un gran centro de información especializado para facilitar un equilibrio profesional que permita aplicar y comunicar los principios fundamentales de la información, así como motivar a los estudiantes con las prácticas investigativas (…) (…) siendo un ’’ critico observador y actor de los procesos culturales y de los problemas sociales…” . (Caballero Valdés, 1998:4).
 A su vez, si se reflejan las cualidades de este profesional, se considera que “es un eficiente comunicador de los servicios de educación de usuarios por su perenne orientación en el manejo, uso y explotación de los servicios que oferta y otros que lo hacen identificar sus habilidades funcionales, indispensables para gestionar información adecuada en su comunidad de trabajo y fuera de ella.
El profesional de la información es la persona que puede negociar, motivar, supervisar y evaluar. Es un comunicador consciente y mediador de información. Pero, además, utiliza metodologías de trabajo, con el empleo de técnicas y otras vías intelectuales, como la gestión para el intercambio, a fin de satisfacer las necesidades generales y especificas de sus clientes. En este accionar, el profesional de la información adquiere carácter humanista.
En el siglo actual, ya el bibliotecario deja de ser un prestamista de libros y celador de sala de lectura. Goza de diferentes habilidades funcionales indispensables para la comunicación, socialización y manejo de instrumentos metodológicos en el uso de medios y tecnologías a través de actividades investigativas y aprendizajes.
Cuando se habla de actitud y postura del profesional de la información, se piensa en que transmite conocimientos con el más profundo sentido ético: se trata de un profesional defensor de los derechos e intereses que les son confiados para preservarlos y diseminarlos a todos los usuarios y clientes con sabiduría, competencia y cultura política. Participa en proyectos, estudios y propuestas que mejoran los servicios y productos de acuerdo a las características de las necesidades específicas de los grupos a los cuales se dirige.
Si se refiere al carácter social de esta profesión, según Felipe Mateo y Leopi en su documento Misión y Geontología del bibliotecario
 (…) no es sólo elemento material de trabajo, dedicación constante a un ejercicio peculiar, sino que es, además, instrumento moral. Esto nos sirve para definir que ser bibliotecario significa conocer y sentir la función social, así como los derechos y deberes: custodiar, proteger, servir, seleccionar, aumentar, investigar, poseer gran dominio de  paciencia y discreción para mantener la interrelación plena con la gente (..) su prestigio ante quienes va dirigido el trabajo; el usuario. Por lo dicho, las carencias presentes en las instituciones pueden ser sustituidas por principios éticos que sin duda influyen en la calidad de los servicios, actividad por la cual (…) está presente el factor humano. (CIT.Por Caballero Valdés y  Perón González.  1998:8)
Ello significa un profundo sentimiento de amor a su profesión, grandes deseos de servir, sentido de colectivismo, desinterés y empatía, así como otras cuestiones fundamentales en el carácter técnico: el uso adecuado de las tecnologías, la selección y adquisición de documentos, la preservación y cuidado del fondo como patrimonio que debe proteger con el cumplimiento de una adecuada convicción político – ideológica.
Si se refiere al carácter psicológico de esta profesión.
La psicología se une con la ética en el punto donde la primera aporta la formación de la personalidad, con su regulación de conducta, educación, etc (sic); por esto en la educación de usuario. La ética debe suplir el confort que puede faltar y hacer más favorable el clima de atención al usuario, tratando de eliminar barreras, propiciando una conversación informal para lograr una mejor comunicación, ser amable, cortes y respetuoso donde desempeñe un papel primordial la etiqueta (Caballero Valdés,1998:.8)
El bibliotecario escolar  “combina la responsabilidad del maestro, involucrado directamente en la labor educacional de la  escuela con las incumbencias de la función bibliotecaria, es decir, la organización y conducción de la institución, teniendo en cuenta las normativas técnicas, ofrece, con sus servicios ,un respaldo educacional dentro del proceso mediatizador de suministrar toda la información posible” (Caballero, 1998 :9).
Dentro de las tareas del bibliotecario escolar se encuentran la  formación de lectores y promoción de lectura; el trabajo por la adquisición de cultura general e integral, educar y formar valores,  basadas en el amor por su tarea, la disposición para enseñar; a la vez  por su constante superación y  respeto hacia las nuevas generaciones, transmitiendo, con su ejemplo,  el empeño por lograr lo mejor de sí.
En este proceso cognoscitivo, el bibliotecario escolar facilita la independencia de los alumnos, enseñándolos a utilizar toda la información disponible y a explotarla en todas sus fases, desde un simple documento impreso hasta un soporte electrónico, así cumple con el papel preventivo  de enseñar a cuidar las colecciones y  devolverlas en tiempo.

Precisamente para lograr que los ciudadanos lleven una vida sana, productiva y flexible: una sociedad caracterizada por el uso intensivo de la información deviene objetivo fundamental la construcción de una cultura informaciónal. Sólo así se asegura que el individuo esté capacitado para adaptarse a las condiciones en que imperen entornos turbulentos. (Martí Lahera, 2003:56).
De forma general, la actividad del profesional de la información radica fundamentalmente en su papel de insertar una cultura para una ética del conocimiento, de la comunicación y de la información; en su afán de búsqueda y carácter laborioso, en su honestidad a la hora de negociar, logrando una interrelación armónica, un trato justo mediante un clima de afectividad.
El sentir una necesidad bibliográfica como suya y mostrar interés por resolverla, en el respeto hacia su trabajo y hacia el de los demás y en el autocontrol y paciencia para dar siempre una respuesta placentera y generosa, unido a la necesidad de sentirse útil, son manifestaciones que desarrolla sistemáticamente con buen desempeño dentro de la sociedad en que vive.
En la calidad de los resultados de los trabajos de investigación de los científicos, así como de los futuros profesionales, se proyecta la función ética y comunicadora del bibliotecario, quien tiene en sus manos la labor de buscar y recuperarle información disponible sobre su problema de investigación, optimizando recursos a través de un adecuado análisis de información a fin de que los investigadores puedan alcanzar sus metas.
 ‘’Donde quiera que se produzca información se necesita a alguien que la someta Al consiguiente tratamiento documental para hacerla asimilable y accesible, (… no puede hablarse de monopolio y sí (…) de especialista en documentación (…) ’’  (Costa Carballo et al. Cit. por  Chain Navarro, 1999:40). De ahí que, dentro de la actividad científico – informativa, la información y la documentación constituyen un apoyo irrenunciable a la investigación científica, teniendo en cuenta el carácter de servicio a la comunidad científico – técnica.
El carácter comunicativo y ético del gestor de información radica en su adecuada conducta científica a la hora de localizar la documentación y reelaborarla, dentro del ciclo de la información científica, ello trae como resultado un producto nuevo e innovado, mediante un estudio previo de las materias. Se supone que son ideas no patentadas anteriormente. Así evita el plagio y las duplicaciones y contribuye a agilizar y dinamizar ese ciclo, “facilitando el trasvase y la comunicación de información de un usuario a otro   . (…) Este resultado confirmaría el papel de la información como recurso, a la hora de ser introducido en las líneas de investigación y ser transformado en un nuevo conocimiento.”(Sanz, E. et al., 1994: 503 cit. por  Chain Navarro Gestión , 1994:44)
De forma general, las funciones del gestor, en cada una de las etapas de un trabajo de investigación, se corresponden con el  valor de su trabajo como comunicador. En este caso, ayuda al investigador en las posibilidades y limitaciones que tiene para trabajar en su problema y colabora en una adecuada gestión bibliográfica, evitando la duplicidad de temas y soluciones, o en su defecto, ayudándolo a localizarlo, ya sea en soportes impresos o electrónicos con carácter pertinente y exhaustivo, de forma precisa y rápida.
Lo más importante del trabajo de este especialista es su misión de registrarle al investigador los documentos clásicos que se tienen sobre el tema y los más novedosos; desde el origen y evolución de las fuentes hasta el análisis de las mismas con gran responsabilidad y honestidad. Siempre ofreciendo información y asesoramiento sobre la forma idónea de ayudarlo.

Conclusiones.
 El profesional de la información, gestor y bibliotecario tiene importantes misiones sociales que lo acreditan en su papel de conservar, producir, distribuir y usar los bienes y recursos  informativos en beneficio de la comunicación para contribuir a un mejor desarrollo del proceso de cambio que la sociedad del siglo XXI requiere. Dentro de los códigos éticos que establecen las normas de la profesión se encuentran la difusión y comunicación de la información, a fin de superar las barreras creadas por los diferentes niveles de desarrollo tecnológico, caracterizadas por la globalización neoliberal que reina en estos tiempos.

Bibliografía.
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